La educación ambiental impulsa la protección de los recursos naturales, promoviendo la prevención y el control de la contaminación desde una perspectiva formativa.
En Ecuador, la economía circular se dirige hacia el fomento de nuevos patrones de producción y consumo de bienes y servicios con responsabilidad ambiental y social, la producción más limpia mediante la emisión y entrega de certificaciones o sellos verdes, la optimización y eficiencia energética, así como el aprovechamiento de energías renovables, la prevención y disminución de la generación de cargas contaminantes al ambiente, considerando el ciclo de vida del producto, la reducción de emisiones, y la minimización y/o aprovechamiento de los residuos.
Entre las metas nacionales para el 2030, en relación a la economía circular se establece el promover modelos que respeten la capacidad de carga de los ecosistemas oceánicos, marino costeros y terrestres, permitiendo su recuperación así como, la reducción de la contaminación y la presión sobre estos; mejorar y reajustar las industrias para que sean sostenibles, usando los recursos con mayor eficacia y promoviendo la adopción de tecnologías y procesos industriales limpios y ambientalmente racionales; y lograr la gestión adecuada de los productos químicos, residuos y desechos a lo largo de su ciclo de vida, a fin de reducir significativamente su liberación a la atmósfera, agua y suelo, para minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el ambiente (MAATE, 2021).
Educación ambiental para precautelar la calidad de los recursos naturales, prevenir, controlar y remediar la contaminación y/o daño ambiental.
Educación ambiental para la transición hacia una economía circular inclusiva.